lunes, 22 de octubre de 2007

El epitafio de Hernán Casciari

Hace dos semanas, el equipo explorador de Cartas a Casciari se trasladó a un remoto y despoblado rincón del Polo Sur, antiguamente disputado por Argentina y Chile, ahora reclamado por nadie, después de haber recibido un telegrama procedente de la Patagonia con el que un grupo de simpatizantes locales de la web nos avisaban de la existencia de una misteriosa sepultura presidida por una lápida con la siguiente inscripción:

Menos pútridos, menos corruptos que sus tábidas mentiras, bajo esta tierra infértil los despojos de Hernán Simpatria descansan su impostura. Nunca escritor, nunca periodista, nunca español, nunca humorista, nunca argentino, mintió a todos, engañó a pocos, aduló, sufrió escarnio, ascendió, descendió y escupió sobre las profesiones anheladas por su envidia hasta desembarcar, repudiado por todas las naciones, en un estuche sin brillo, en este, el cementerio de los parias.


3 comentarios:

Droucho dijo...

Mi enhorabuena por vuestro descubrimiento, Amarillo (que no amarillista). ¿Cómo no tuve noticia antes de ese hallazgo trascendente?

Funestos pensamientos nos invaden a los hombres cuando cobramos conciencia de nuestra mortalidad, del dramático tempus fugit. Pero la tragedia, en esta ocasión, se combina con la alegría, pues nos has descubierto que las abyecciones y los abyectos, también caducan.

Droucho dijo...

Y perdónanos nuestros asedios, Amarillo, pero esperamos efervescentes tu disección de la ilíaca titulitis argentina.

Confiesa que antes de ayer, como a nosotros, tuvieron que sujetarte los intestinos para que no te matara el último título de Casciari, para que no te matara de risa.

¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Pasomatero dijo...

Que triste que el tercer comentario de esta diatriba te llegue gracias a qiue el aludido te menciona en su blog. ¡Cuánto esfuerzo para que casi nadie te lleve el apunte!